A fines del siglo 19, cuando recién el concepto de automóvil comenzaba a tomar forma, coexistían tres tipos de motores: vapor, combustión interna y electricidad. Los primeros vehículos eléctricos aparecieron alrededor de la década de 1880 y rápidamente encontraron un espacio natural en las ciudades. Eran silenciosos, fáciles de operar, no generaban emisiones, y no requerían el esfuerzo físico ni la complejidad mecánica de otros sistemas de la época. Auto Eléctrico GE, 1902, E