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¿Es difícil dar el paso hacia la electromovilidad?


Aún cuando opciones de autos eléctricos existen en el mercado desde hace más de 10 años, los modelos e infraestructura de carga aumentan y los precios bajan, los eléctricos siendo siguen siendo una parte menor del parque automotriz chileno, a que se debe?


En nuestra experiencia, las barreras por las que las personas pasan antes de decidir si adoptan este cambio tecnológico suelen repetirse , aquí las abordamos una a una:

¿Es esta tecnología compatible con el uso que necesito? Esta es la pregunta correcta para comenzar, un auto o furgón eléctrico no se elige por entusiasmo ni por tendencia, se elige por compatibilidad con el uso real, entender las variables es clave: 1. Kilometraje diario a recorrer, promedio y peak 2. Frecuencia de viajes 3. Uso urbano vs carretera, y 4. Disponibilidad de infraestructura de carga y tiempos de carga, entre los principales. Muchas personas sobreestiman los kilómetros que realmente necesitan recorrer al día, en Chile, el uso urbano promedio suele estar entre 30 y 40 km diarios, un eléctrico con 250–350 km reales de autonomía puede cubrir cómodamente ese escenario. La decisión no es emocional, es matemática.


No tengo cómo cargar en casa o en el departamento!

Este es uno de los frenos más frecuentes, las dudas habituales son: ¿Necesito un cargador especial? ¿Sirve un enchufe domiciliario? ¿Qué pasa si vivo en edificio? ¿La Comunidad puede negarse? En muchos casos, un enchufe domiciliario es suficiente para el uso urbano diario, aunque la carga sea más lenta, lo que no deja de ser bueno para las baterías. En edificios, la solución depende de la infraestructura eléctrica disponible y del reglamento interno, pero hoy existen alternativas técnicas para resolverlo. La carga pública por lo general es un complemento, pero puede ser en algunos casos la base de uso. Antes de descartar un eléctrico, hay que evaluar técnicamente el escenario de carga.


No sé en cuánto lo voy a poder vender después!

Existe la percepción de que la depreciación de los eléctricos es acelerada e incierta, la realidad es más matizada. La depreciación depende principalmente de: tipo de vehículo y su segmento, autonomía real, marca y respaldo, demanda del modelo, evolución tecnológica, y estado de la batería, entre los principales. No todos los eléctricos se comportan igual en el mercado secundario, comprar bien desde el inicio es clave para vender bien después. Si compro usado, no sé cómo está la batería!

En un eléctrico usado, la batería es el equivalente al motor en uno a combustión, y aquí aparece una duda legítima: ¿Está degradada? ¿Cuántos ciclos de carga tiene? ¿Fue usada mayormente con carga rápida? ¿Sigue vigente la garantía de fábrica? La buena noticia es que el sistema eléctrico puede diagnosticarse electrónicamente, la degradación de batería es progresiva y medible, no ocurre de manera súbita, hoy existen herramientas que permiten evaluar el estado real del sistema antes de tomar una decisión.


Si falla, ¿Solo lo puede reparar el concesionario? Existe el temor de que cualquier falla implique: costos elevados, dependencia total de la marca, poca oferta de técnicos. El ecosistema de electromovilidad ha crecido en los últimos años, hoy existen técnicos especializados, talleres independientes capacitados y diagnóstico electrónico avanzado. Al igual que en vehículos tradicionales, no todas las reparaciones implican concesionario. La garantía de fábrica depende del fabricante, del tiempo, del kilometraje y de las mantenciones efectuadas. En muchos modelos eléctricos, la batería cuenta con garantías extendidas, y sino tampoco es algo que el práctica debiera ser muy preocupante, la realidad es que los sistemas eléctricos han demostrado gran fiabilidad en el tiempo y las baterías menor velocidad de degradación de lo que inicialmente se proyectaba. Las dudas son legítimas y son distintas a las de un auto tradicional, el análisis de uso y la evaluación técnica del vehículo específico son de gran valor. Un auto eléctrico puede ser una excelente decisión, o puede no serlo, depende del contexto. Cuando se entiende el uso real, la infraestructura y velocidad de carga, el estado técnico del vehículo, su comportamiento, y el valor de mercado, la incertidumbre disminuye considerablemente. En IONIX creemos que la movilidad eléctrica no debe venderse desde el entusiasmo ni desinformación, sino desde el desde el análisis técnico y práctico, cada caso merece ser evaluado antes de tomar una decisión.

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